EL DEPORTRE Y LA GUERRA HECHOS PELOTA
La invasión a gaza salpicó a partidos de fútbol, tenis y básquet en todo el mundo. En Turquía, hinchas locales agredieron a basquetbolistas israelíes. En Sevilla, un futbolista le dedicó su gol al pueblo palestino. Y en Nueva Zelanda, le pidieron a una tenista de Israel que abandonara el torneo.

Por Alejandro César Gonzalez
“Tengo miedo hasta de ir a buscar mi ropa”. La frase, formulada a Crítica de la Argentina, es de Brian Men, un futbolista argentino de 25 años que juega en el Hapoel de Ashkelón, pero no es la única. La guerra en Cercano Oriente dejó sus huellas en el deporte: Fréderic Kanouté, maliense musulmán que juega en Sevilla, festeja un gol en España y recuerda a los árabes muertos. Manifestantes pacifistas instan a una tenista de Israel a abandonar el torneo de Auckland, en Nueva Zelanda. La hinchada de un equipo turco de básquet se rebela y obliga a suspender el partido. En Sevilla, a miles de kilómetros de Gaza, también repiquetean las balas de la operación “Plomo Fundido”. Kanouté es el delantero estrella del equipo andaluz. Van 40 minutos y Kanouté anota un gol ante La Coruña. No mira al cielo, como es su costumbre, sino que se levanta la camiseta blanca y le muestra a todo el estadio –a todo el mundo– la remera negra con letras grandes que dice “Palestina”. El árbitro le muestra la tarjeta amarilla y el jugador de Malí se expone a una multa económica. Gana miles de euros por mes. No le importa. En Turquía, los hinchas de Turk Telecom tiraron botellas a la cancha y obligaron a suspender el partido de básquet que lo enfrentaba, por la Eurocup, con Bnei Hasharon israelí. “Muerte a los judíos”, entonaban los enfurecidos simpatizantes. El equipo hebreo se refugió en su vestuario durante dos horas. Sólo salió con una férrea custodia policial. Sahar Peer es una de las revelaciones del circuito femenino de tenis. Nació en Jerusalén y ocupa el puesto 39 del ranking. Su calendario 2009 empezaba en Auckland, Nueva Zelanda, pero la salpicó la acción armada que su país emprendió en Gaza. La organización Paz y Justicia le escribió una carta en la que le pedía que se retirara del torneo. Peer se negó, y 20 manifestantes la esperaron a la entrada del club en el que se desarrolla el torneo con consignas antiisraelíes. A pesar de todo, Peer se presentó: “No tengo nada que ver con esto. Vine a jugar al tenis. Soy israelí y estoy orgullosa”, alegó la tenista. En Tel Aviv, el argentino Men sintió las bombas en primera persona en medio de un entrenamiento de su equipo. Él lleva 7 goles en la temporada: “Eran las 10 de la mañana y nos estábamos cambiando”, relata desde Israel el futbolista argentino de 25 años que aquí jugó un año en Vélez. “De repente, sonó la sirena y nos quedamos en el vestuario. Las paredes temblaron y los vidrios se hicieron trizas. Al salir, vimos que el cohete había caído justo en la cancha donde teníamos que estar entrenando”, relata Men. Fue la gota que rebasó el vaso: la Federación Israelí resolvió que los clubes del sur, más expuestos a las bombas, se entrenen en Tel Aviv. Mientras, todo el fútbol hebreo está parado, a la espera de un alto el fuego definitivo que
tranquilice los ánimos. “Tengo compañeros que vienen a entrenarse a la mañana vestidos de oficiales, con la ropa del ejército”, grafica Men. No es el único torneo en el mundo que fue suspendido por la guerra: también la Federación Argelina, otro país árabe, suspendió su torneo hasta que la paz vuelva a Gaza. En tanto, desde Israel, el sufrido Brian Men deja la última receta para seguir adelante, pese a la guerra: “Por más que parezca doloroso, la vida tiene que continuar”.
Crítica de la Argentina, Enero 9 de 2009.
|