UN NUEVO DESAPARECIDO
SE LLAMA LUCIANO ARRUGA
Por Darío Ismael Quiroga
Abril 2009
eldescamisado.org

Es noticia desde hace aproximadamente 90 días, más exactamente desde el 31 de Enero de 2009. Es cierto que el hecho ha sido tenuamente difundido por la corporación mediática, y que no fue asumido atento su gravedad por la clase política, lo que de por sí despierta serias sospechas o bien evidencia un altísimo grado de irresponsabilidad o ambas cosas juntas a la vez. Sin embargo también es cierto que semejante hecho no ha “escandalizado” como debiera a sectores sustantivos de la sociedad de la cual formamos parte, incluyendo en esto a la propia comunidad a la que pertenecía Luciano. Así se llama este desaparecido de estos otros tiempos. La denuncia pública está comenzando a emerger gracias a un activismo muy variado de expresiones sociales, culturales, políticas y sindicales. Recién por estos días una de esas expresiones, la estrictamente universitaria, llevaron la denuncia ante uno de los centros del poder político, frente al Congreso de la Nación.
Este gravísimo hecho ninguneado alevosamente, contribuye a pensar estos momentos históricos como un todo muy raro, muy espeso. Algo digno de meditar.
Ni más ni menos que un desaparecido!!! y a manos de la policía de la Provincia de Buenos Aires de un destacamento improvisado fruto de la histeria colectiva que se ha creado con esta cuestión de lo que llaman “la inseguridad”.
El desaparecido tiene, tendría, tuvo, 17 años y se llama Sebastián Arruga; vive, viviría, vivirá, vivió en la localidad de Lomas del Mirador, Partido de La Matanza.
La última vez que se lo vio a Luciano fue el 31 de enero cuando se dirigía a la casa de Vanesa, su hermana y estudiante de la carrera de Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Desde el instante mismo de su desaparición Vanesa sospechó de la delegación policial del barrio, pues en reiteradas ocasiones, policías de este lugar habían amenazado a su hermano con frases como: "negrito de mierda a vos te vamos a cargar", o, vas a terminar con un tiro en el pecho" (mientras le apoyaban un arma en esa zona del cuerpo).
Por ello además de presentar la denuncia para que buscaran a Luciano, realizó una campaña con afiches difundiendo su búsqueda, y se presentó en reiteradas oportunidades a la fiscalía aportando datos sobre la línea de investigación que hiciera foco en la delegación.
Toda esta actividad llevada a cabo fue difundida en territorios donde transitan y viven decenas y hasta cientos de miles de pobladores; como la de los populosos barrios del “primer cordón” del conourbano matancero y distintos barrios porteños. Desde ya también la noticia de este “episodio” transitó por todos los recovecos de la llamada “masa crítica” en todos sus estamentos, y en las propias estructuras del Estado. Ya nos hemos referido a la actitud de la corporación mediática. En todas las “agendas” está anotado lo sucedido. Sin embargo, pareciera ser asumido como algo naturalmente posible de suceder. Como si formara parte como un “episodio” mas de una fatalidad impuesta desde algún lugar poderoso. Y sin duda esto es muy grave y en cierta parte explica el actual nivel de discusión política existente en la sociedad y en su dirigencia.
Y como no podía ser de otra forma en este estado de cosas, la causa judicial desde un principio había comenzado a embarrarse: alguien le pidió a la familia unos pocos papeles de cocaína a cambio de Luciano, con lo cual se le dio intervención a la DDI, que en pocos días reventó el barrio hostigando a los propios amigos de Luciano, y generándoles temor a todos los que supieran algo. Con ello durante el primer mes la causa estuvo prácticamente dormida, y la línea policial nunca se investigó, a pesar que una de las declaraciones obtenidas por la DDI hablaba de que alguien con las características de Luciano habría estado en un patrullero el día de su desaparición.
Realmente causa cierto escozor notar un síntoma tan elocuente de la degradación que hemos sufrido en nuestra escala de valores colectiva.
Un pibe de 17 años que quería trabajar honestamente, mientras que con esfuerzo se hacía tiempo para estudiar, que aún en las condiciones catastróficas en que han dejado a este país soñaba con un ciclo de vida futuro digno y feliz, y que por eso mismo se negó rotundamente a transformarse en un “ortiba” de los malandras de la policía; es un buen día secuestrado por esa polícía, torturado y literalmente asesinado a golpes en un destacamento. Y todo sucede como si nada. Plena campaña electoral y ni un solo dirigente refiere ni lejanamente el hecho. Pero en simultáneo, se supone que tenemos que agradecer a “los políticos” que hoy se estén juzgando a los autores penalmente responsables de las desapariciones de hace treinta años cuando ellos mismos fueron los artífices de la impunidad. Realmente una metáfora de esta decadencia que estamos obligados a remontar.
Finalmente, un chico del barrio se quebró y le contó a la familia lo que sabía: este chico, se encontró con un compañero del secundario quien le contó que había estado detenido en la delegación junto a Luciano y que ambos había sido reventados a palos. Este chico lo vio a Luciano, aparentemente muerto en la delegación, y por ello se encontraba realmente asustado. Este testimonio fue incorporado a la causa, y la Fiscalía General le retiro la causa a la primera fiscalía que había actuado.
Algunos datos más reafirman la hipótesis de la responsabilidad policial en la desaparición forzada de Luciano. La primera denuncia por la desaparición de Luciano la realiza su madre y los policías se negaron a darle una copia, cuando Vanesa fue a reclamar esta copia, los policías se demoraron en dársela, y la que le dieron tenía la hora en que ella lo fue a buscar y no la hora en que se había producido la denuncia. Además ese día la familia pudo ver como la delegación estaba siendo limpiada y constataron el fuerte olor a lavandina que había.
Otra cuestión a tener en cuenta es el origen y la funcionalidad que tiene esta nueva delegación. Seguramente muchos de nosotros hemos vistos por televisión, las marchas organizadas por la asociación Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador (Valomi), en la cual se repudiaba los crímenes de el florista de Susana Giménez y del entrenador de Copola. El titular de esta “asociación” (de apellido Lombardo) se vanagloria de haber conseguido que se instale esta delegación. Pero desde que ésta se instaló, su única funcionalidad es amedrentar y golpear constantemente a los pibes del barrio que no roban para la policía. Pues se sabe que la policía cooptaba pibes a los cuales les liberaban la zona para que robaran para ellos. O sea, algunos vecinos del barrio toman como referente a este “nuevo líder” y le agradecen estas conquistas, sin darse cuenta de que ellos mismos podrían ser victimas del accionar de esta
delegación. Además del rol represivo que ya de por si tiene este lugar hacia los vecinos mas pobres del barrio.
Un dato no menor es que mientras todos podíamos ver por televisión la marcha contra la inseguridad en Lomas del Mirador, en el mismo momento y en el mismo lugar, se estaba produciendo una marcha por Luciano, que reclamaba su aparición. Esta marcha, que termino con un fuerte escrache a la delegación, fue ocultada por los medios que estaban presentes (de hecho canal 26 y canal 11 filmaron imágenes del escrache pero no fueron finalmente transmitidas) lo que nos muestra que algunos que hoy reclaman “contra la inseguridad” no tienen intención de difundir este reclamo ni mucho menos de juzgar a los responsables y erradicar las causas de esta tragedia. Aunque habría que meditar seriamente acerca de los valores que a diario legitimamos con nuestras acciones u omisiones en la cotidianeidad de nuestra vida comunitaria, como para que semejante brutalidad inadmisible pase delante de nuestros ojos como una simple noticia más. Evidentemente el problema también está entre nosotros y no exclusivamente refugiado en ciertas alturas superestructurales sádicas y reaccionarias.
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